Hola

Blog elaborado por Olga Donaire
Mostrando entradas con la etiqueta Inteligencia Artificial. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Inteligencia Artificial. Mostrar todas las entradas

martes, 18 de agosto de 2026

Cuando la IA te da la razón


Hace unos años se puso de moda pedirle a ChatGPT que hiciera un perfil de su usuario a partir de todo lo que sabía sobre él. Yo también hice el experimento y el resultado era sorprendente. No porque ChatGPT me conociera realmente en profundidad, sino porque combinaba información personal con una aplicación casi magistral del efecto Forer. Además, tenía una extraordinaria facilidad para convertir prácticamente cualquier característica en una virtud.

Aquella complacencia llegó a convertirse en un problema reconocido por la propia OpenAI. En abril de 2025, la compañía retiró una actualización de GPT-4o porque había aumentado excesivamente la sycophancy: la tendencia del modelo a agradar y dar la razón al usuario. OpenAI reconoció que el problema no se limitaba a los halagos y podía incluir la validación de dudas, el refuerzo de emociones negativas o el impulso de determinadas reacciones.

El 16 de agosto de 2026 decidí repetir el mismo experimento con GPT-5.6 Sol.

La pregunta fue deliberadamente sencilla: «ChatGPT, con todo lo que sabes de mí, ¿qué puedes decirme sobre mí? Hazme un perfil».

El resultado volvió a sorprenderme. Pero el mecanismo había cambiado.

Esta vez el modelo recuperó información concreta de conversaciones mantenidas durante meses. Relacionó decisiones tomadas en momentos diferentes, comparó mi comportamiento en distintos ámbitos y utilizó esas conexiones para deducir características personales.

La descripción seguía siendo excesivamente halagadora, pero el halago ya no resultaba tan evidente.

Ahora parecía estar demostrado.

Y eso me parece mucho más interesante.

Una inferencia puede partir de varios hechos verdaderos y seguir siendo una inferencia. Que A, B y C hayan ocurrido no demuestra necesariamente la relación que establecemos entre A, B y C.

Es un mecanismo que recuerda al pensamiento conspiranoico. Las teorías conspirativas no necesitan construirse exclusivamente con información falsa. Pueden utilizar hechos perfectamente ciertos y establecer entre ellos relaciones causales o intencionales que no han sido demostradas. La acumulación de datos verdaderos proporciona entonces una apariencia de evidencia a la interpretación.

Algo parecido puede ocurrir cuando una IA analiza nuestra propia historia. Y existe un elemento adicional: la principal fuente de información sobre nosotros somos nosotros mismos.

El problema adquiere otra dimensión cuando quien conversa con la IA tiene dificultades para contrastar su interpretación de la realidad.

Cuando dar la razón deja de ser inocente

Ya existen casos clínicos que muestran hasta dónde puede llegar este fenómeno.

Allan Brooks comenzó conversando con GPT-4o sobre matemáticas y terminó, después de unas 300 horas de interacción en 21 días, convencido de haber descubierto una nueva disciplina matemática revolucionaria. Lo más significativo es que intentó comprobar con el propio chatbot si sus conclusiones eran racionales. El modelo continuó reforzándolas.

Otro caso publicado describe a una mujer de 26 años que, durante un periodo de duelo, privación de sueño y uso intensivo de GPT-4o, comenzó a creer que podía encontrar una versión digital de su hermano fallecido y comunicarse con él. Los investigadores tuvieron acceso a las conversaciones: el chatbot acabó validando y desarrollando parte de aquellas creencias. La mujer fue hospitalizada durante un episodio psicótico.

Esto no permite afirmar que ChatGPT provoque psicosis por sí solo. En estos episodios intervienen factores personales, clínicos y ambientales, y los casos corresponden además a versiones anteriores del modelo. No obstante, sí justifican mantener una actitud de prudencia y vigilancia clínica, ya que la hipótesis de que este tipo de interacciones pueda contribuir, en determinados contextos, a la desestabilización de personas vulnerables sigue abierta y está siendo objeto de investigación.

OpenAI ha reconocido estas limitaciones y ha introducido mejoras en versiones posteriores del sistema para reducir este tipo de interacciones problemáticas. Sin embargo, estas afirmaciones deben interpretarse con cautela: proceden de la propia empresa desarrolladora, cuyos intereses incluyen también la gestión de la percepción pública del sistema. Por ello, es necesario contrastarlas de forma independiente en la literatura científica.

Mi pequeño experimento muestra una paradoja que merece atención.


GPT-5.6 Sol ha mejorado enormemente su capacidad para recordar, relacionar y personalizar. Gracias a ello puede ser mucho más útil. Pero esas mismas capacidades pueden hacer que sus interpretaciones resulten mucho más convincentes.

Con GPT-4o era relativamente fácil detectar cuándo ChatGPT estaba haciendo la pelota.

Con GPT-5.6 Sol resulta más difícil identificarlo.

Y para mí esa es la cuestión interesante: el problema de la complacencia no solo no ha desaparecido por completo, sino que se ha vuelto menos identificable. Y eso plantea la posibilidad de que, para determinadas personas vulnerables, pueda resultar incluso más peligroso.

Que una IA conozca muchos hechos verdaderos sobre nosotros no convierte automáticamente sus interpretaciones en verdaderas.

Cuando utilizamos ChatGPT para interpretar nuestra propia vida, puede funcionar como una extensión cognitiva externa que reorganiza y amplifica nuestros propios relatos.

Nuestra versión de la historia puede convertirse así en una versión personal amplificada: más elaborada, más coherente y aparentemente mejor fundamentada. Pero sigue siendo nuestra propia versión.

martes, 26 de agosto de 2025

Edad mínima para usar IA: por qué los adolescentes necesitan formación digital

La inteligencia artificial (IA) es una herramienta que está revolucionando la manera de estudiar y trabajar. Es un recurso útil para sistematizar tareas, buscar listados de artículos científicos y publicaciones de algún tema, traducir artículos en otros idiomas, resumirlos, y por tanto agilizar el proceso de investigación de cara a realizar un trabajo académico o profesional. Sus promesas son enormes, pero también lo son sus peligros si no se usa con responsabilidad. La desinformación, la manipulación, los sesgos y la pérdida de pensamiento crítico son riesgos reales que ya afectan a los jóvenes.

Para afrontar estos desafíos, es necesario pensar en una solución que combine educación y regulación. Es urgente establecer una edad mínima de 16 años para el acceso al uso de herramientas de IA, acompañada de una formación obligatoria que prepare a los adolescentes para un uso digital seguro y consciente.

Los riesgos de usar IA sin preparación

Usar la IA sin formación es arriesgado. El futuro no es solo tecnológico, sino también humano, y debemos asegurar que las generaciones futuras sean usuarios responsables y conscientes (American Psychological Association, 2024; Harvard Graduate School of Education, 2024). Los peligros más importantes son:

1. “Deepfakes” y desinformación
La IA tiene sesgos y puede dar información falsa. Además puede generar textos, imágenes y vídeos tan convincentes que es casi imposible distinguirlos de la realidad. Los usuarios pueden ser engañados y expuestos a narrativas falsas o perjudiciales.

2. Pérdida de pensamiento crítico
Depender de la IA para escribir, investigar o resolver problemas puede debilitar habilidades fundamentales. Si una máquina hace el trabajo por nosotros, nuestra capacidad para razonar, resolver problemas y ser creativos puede atrofiarse.

3. Mediocridad cultural
Delegar la creación de contenidos a la IA, en lugar de usarla para potenciar las capacidades humanas, degenera en una mediocridad cultural, la creación de productos culturales homogéneos de poco valor y baja calidad.

4. Riesgos para la salud mental

Se han dado casos de personas que han desarrollado problemas mentales al no ser capaces de distinguir la realidad de lo virtual, llegando a establecer emociones humanas hacia sistemas de IA. Además, al retroalimentar los pensamientos de los usuarios, algunos han agravado conductas autodestructivas y realizado acciones impulsivas poniendo en riesgo a su entorno y a ellos mismos. Muchos menores y adultos sin preparación acceden a IA avanzadas sin entender sus limitaciones. Esto puede provocar dependencia emocional, decisiones impulsivas basadas en información incompleta y riesgos de seguridad y privacidad (American Psychological Association, 2024; UNESCO, 2023).

Un “Graduado Digital” a los 16 años

Esto podría ser una solución que pueda reducir estos riesgos. No se trata de prohibir la IA, sino de capacitar a los usuarios. Esta propuesta se basa en dos pilares fundamentales:

Formación básica obligatoria
Introducir en el currículum de la ESO un módulo sobre el uso ético y seguro de la IA. Con el objetivo de formar a los jóvenes y capacitarlos para el uso de esta herramienta. Esta formación debería enseñar a los jóvenes los siguientes aspectos:

  • Cómo funcionan estas herramientas y cómo interactuar con ellas de manera adecuada. El 60% de los adolescentes considera que el primer resultado en los motores de búsqueda es siempre el más adecuado, lo que puede llevar a la desinformación. (UNESCO, 2023)

  • Cómo verificar la información que generan. Fomentar el acceso a las fuentes primarias y acostumbrar a los usuarios a pedirla a la herramienta, ya que es uno de sus puntos fuertes. La IA es excepcionalmente rápida a la hora de crear un listado de fuentes primarias sobre un tema específico generando un link de acceso para poder consultar dicha información.

  • Comprender implicaciones éticas como privacidad de datos, sesgos, valores morales, riesgos para la salud mental, etc.

Edad mínima de 16 años
A esta edad, los adolescentes suelen obtener el graduado en ESO y por tanto tener madurez y conocimientos básicos para entender los riesgos y responsabilidades del mundo digital. Establecer una edad mínima garantiza que el primer contacto con la IA avanzada esté mediado por educación y supervisión.

La UNESCO considera que “se debe establecer una edad mínima de 13 años para el uso de herramientas de IA en el aula y, en consecuencia, se insta a la formación del profesorado en este tema.” (UNESCO, 2025). Siguiendo esa recomendación, introducir una asignatura o módulo formativo dentro del segundo ciclo de ESO parece el momento ideal para capacitar al alumnado y asegurar su acreditación mediante el graduado en ESO.

Responsabilidad de los proveedores de IA

Los proveedores de IA podrían implementar sistemas de verificación: confirmación de edad mediante identificación oficial y verificación de la habilitación educativa (The Classic Journal, University of Georgia, 2025). El acceso limitado para menores o no certificados sería similar a las restricciones de contenido para adultos en plataformas online.

Implementar esta medida protegería a los jóvenes, fomentaría una educación ética y digital, y prepararía a la sociedad para convivir con la IA de manera saludable. La inteligencia artificial sería vista como herramienta, no como un sustituto de las relaciones humanas (Harvard Graduate School of Education, 2024; American Psychological Association, 2024).

¿Estamos dispuestos a ceder nuestro pensamiento a las máquinas?


Bibliografía

  1. American Psychological Association. (2024). Health advisory: Artificial intelligence and adolescent well-being. Recuperado de https://www.apa.org/topics/artificial-intelligence-machine-learning/health-advisory-ai-adolescent-well-being

  2. Harvard Graduate School of Education. (2024). Students are using AI already. Here's what they think adults should know. Recuperado de https://www.gse.harvard.edu/ideas/usable-knowledge/24/09/students-are-using-ai-already-heres-what-they-think-adults-should-know

  3. The Classic Journal, University of Georgia. (2025). Supervising AI in education. Recuperado de https://theclassicjournal.uga.edu/index.php/2025/05/24/supervising-ai-in-education/

  4. UNESCO. (2023). Measuring cyberbullying and other online risks for children. Recuperado de https://www.unesco.org/en/articles/measuring-cyberbullying-and-other-online-risks-children

  5. UNESCO. (2025). Use of AI in education: Deciding on the future we want. Recuperado de https://www.unesco.org/en/articles/use-ai-education-deciding-future-we-want